En su corcel blanco, San Jorge atraviesa al dragón con su lanza cruciforme para salvar a la princesa representada en su icono. Al fondo, aparece la ciudad de Beirut con su rey y su reina en lo alto de la ciudadela. Debajo, corren las aguas del río que lleva el mismo nombre que la ciudad. Revela la guarida del dragón, llena de los huesos de sus víctimas.