La literatura medieval del Monte Líbano fue una literatura de intercambio y apertura, no sólo entre las comunidades de la montaña, sino también entre las provincias más lejanas del Oriente. Los manuscritos viajaban entre Tur-Levnon (Monte Líbano) y Tur-Abdin, pasando por Mabboug, Nisibe, Mardine, Edesa y Diyarbakir, a veces incluso hasta el desierto egipcio.