El Codex Rabulensis es el manuscrito en miniatura más antiguo datado con certeza. Sirve de referencia para datar otras obras cristianas que han perdido el colofón que menciona su fecha. Este evangelio siríaco ha viajado a través de los siglos, del monasterio de San Juan de Beit-Zogba al patriarcado maronita de Ilige, luego a Qannoubine y, por último, a la biblioteca de los Médicis en Florencia.