Hoy en día, los pueblos saboteados por el urbanismo moderno deberían esforzarse por reconstituir la plaza que ha desaparecido del centro asolado por la autopista. Sin esta plaza, el pueblo como constituyente social es inexistente. Esta dimensión es la base de la construcción del tejido social, del ciudadano, del referente identitario y cívico, del sentido de pertenencia.