San Simeón les ordenó observar tres noches de vigilia y oración, y erigir estelas decoradas con cruces en los cuatro puntos cardinales, «en el límite de cada aldea». En cada una de estas estelas «harán tres cruces», había especificado. Estas cruces aún pueden encontrarse en su forma bifurcada, bicorne o tricorne, diseminadas por toda la región.