Las hogueras de la Inquisición en el siglo XVI sacudieron innegablemente a la sociedad maronita, a su clero y a sus intelectuales. El Renacimiento, iniciado en 1584 por el Colegio de Roma, propició una notable recuperación, una modernización y un innegable desarrollo apoyados a lo largo de los cuatro siglos otomanos por Francia y el Vaticano. Sin embargo, esta evolución fue acompañada de un proceso involuntario de aculturación.