Los scriptoria medievales eran lugares inestimables para los encuentros y los intercambios culturales, ya que monjes, escribas y copistas de las diócesis más distantes trabajaban en los mismos manuscritos para escribir o copiar juntos. Algunos manuscritos siríacos citan tanto a los patriarcas jacobitas como a los maronitas, lo que no deja lugar a dudas sobre el trabajo conjunto de los monjes de estas dos Iglesias.