Vio un grupo de mujeres vestidas a la manera de Didón. Estaban envueltas en largos y adornados chales. Una de ellas se acercó a él, se quitó el velo de encaje y le gritó en francés: «Si vous êtes catholique, suivez-moi» (i.e. «Si eres católico, sígueme»).

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *